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Agosto08 PDF Imprimir E-Mail

LITERATURA INFANTIL / juvenil
 LaS huellaS misteriosas
Las vacaciones de verano son para descansar, hacer nuevos amigos y divertirse, aunque como los días son más largos, también es la mejor época para disfrutar de la lectura. Es como si tomáramos dobles vacaciones, porque a través de la lectura podemos conocer nuevos lugares y amigos y que nos pasen muchas cosas divertidas.
Si los pequeños necesitan libros de lectura, no dudéis en acudir a las Bibliotecas Municipales, que por otro lado, no estaría mal que renovasen sus fondos para estas edades, parece que algunos/as bibliotecarios languidecen entre los estantes como... ratones de biblioteca.
 Hernán es un chico divertido con muy buenos amigos: Kiko, El Berni, Drome...y queda con ellos para pasar las vacaciones en el Pirineo Catalán, ya que lo que más desean es cazar gamusinos. Corren múltiples y arriesgadas aventuras y la verdad es que si nos sumergimos en la lectura con ellos, también nos pasarán a nosotros.
Este libro está narrado con agilidad y en primera persona y nos dará una gran sorpresa, porque Hernán es un chico diferente a la mayoría y no os daréis cuenta  de ello hasta llegar a la página 41. Por supuesto no os descubriré ese misterio. Tendréis que leer la obra.
 
Título.La huellas misteriosas
Autor:  M .Ángels Bogunyá.
Editorial.Edebé
Edad recomendada:A parir de 10 años

Mauro Almisas
 
 "Taller de herramientas para la poesía"

En los últimos años, la Fundación Caballero Bonald, con la doble intención de cubrir una demanda y de contribuir al mayor conocimiento literario de sus usuarios, ha incorporado a sus actividades los talleres de creación. El correspondiente a este último curso, a cargo de Josefa Parra, denominado "Taller de herramientas para la poesía", ha culminado hace sólo unos días con la presentación de un cuadernillo que, bajo el título Sistema métrico decimal, incluía algunos de los trabajos realizados por los participantes. En el prólogo A modo de presentación, que abre el citado cuadernillo, Josefa Parra destaca la importancia dada en el taller a los aspectos teóricos de la escritura poética, y destaca la importancia de conocer esos aspectos (métrica, retórica, ritmos, tipos de composiciones, figuras literarias), quizá menos atractivos, pero imprescindibles para el ejercicio de este género. Y explica: "éramos conscientes de que es necesario conocer la tradición en la que han bebido las corrientes actuales para comprenderlas, y familiarizarse con las bases teóricas que constituyen su apoyatura y sustrato para juzgarlas". El curso se complementó, como es natural, con ejercicios prácticos para que los alumnos afianzaran los conocimientos adquiridos. Porque, aunque la poesía es intangible y el talento artístico es un don natural, lo que sí puede aprenderse es el buen manejo de las herramientas básicas para desarrollarlo. Con palabras de la propia Josefa Parra: "hay que saber montar el puzzle para después desmontarlo".  

Ricardo Rodriguez
 

Lola Gutiérrez está leyendo ...

En verano me gusta volver a lecturas con las que disfrute en otros tiempos y la memoria, quiero decir la falta de ella, me hace el favor de  divertirme de nuevo con títulos ya leídos. Este año he elegido  Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, en una edición muy completa que compré hace tiempo con introducción y notas de Martín de Riquer, reconocido maestro de la obra cervantina.

Sí, estoy leyendo el Quijote, aunque creo que para leer en la playa voy a tener que buscar un ejemplar menos voluminoso y pesado que el que tengo en un solo tomo.

En palabras de Riquer  "El Quijote carece de tramado novelesco y su asunto se puede exponer en muy pocas palabras: un hidalgo aficionado a leer libros de caballerías se vuelve loco, le da por creer que es un caballero andante y sale tres veces de su aldea en busca de aventuras, hasta que, obligado a regresar a casa, enferma, recobra el juicio y muere cristianamente."

No hay ningún misterio; ni asesinato que resolver; no hay ninguna intriga. Conozco la trama, sé de qué va. Pero estoy de nuevo con este caballero y su escudero que, impulsado en el fondo por la bondad y el idealismo, busca "desfacer entuertos" y ayudar a los desfavorecidos y desventurados, con un platónico amor por su señora Dulcinea del Toboso.

El diálogo entre amo y criado, continua muestra de ingenio, buen humor y discretas razones, es un placer. Me gustan sobre todo los pasajes en los que don Quijote y Sancho Panza van por los campos conversando y no pasa nada sólo hablan y hablan. Poco a poco van fraguando una amistad basada en el mutuo respeto. Reconozco que paso de largo algunas historias que están incluidas en la novela, queriendo seguir a estos dos personajes en sus andanzas y aventuras.

A pesar de su profundidad y cierta amargura, el Quijote es un libro muy divertido; ¿quién no se ríe leyendo algunos episodios?

Y espero que al llegar a estos párrafos:
 "Yo fui loco y ya soy cuerdo; fui don Quijote de la Mancha y soy ahora,
como he dicho, Alonso Quijano el Bueno. Pueda con vuestras mercedes
mi arrepentimiento y mi verdad volverme a la estimación que de mí se tenía…."  
en el último capítulo, la emoción me deje terminarlo.

  Lola Gutiérrez
 
 
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